Prédica: La batalla que luchamos en la mente, la mentalidad.

Pastor Ismael Bencomo, domingo 15/sep/2013

Filipenses 4:6-8 
4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Por nada estéis afanosos...

Tendremos que caminar con una mente limpia, no contaminada, para pasar lo que tengamos que pasar.
Se conoce el estado de una persona, cuando las cosas están mal, se manifiesta lo que es, lo que trae dentro. Si es centrado, fuerte, estable, ahí se sabrá.
El problema no está en cómo vienen las cosas, el problema está en cómo estás tú, lo que tienes en tu corazón y lo que piensas.
Guarda vuestro corazón.
El hacer oración, petición, dar gracias, todo tiene que ver con el pensamiento, lo que traes en el corazón.
El corazón bíblico, está en la cabeza. Entrelaza mente y corazón.
Dos cosas tenemos que cuidar mucho, lo que se ve exteriormente. ¿Cómo lo quitaremos?
Te centras en el problema, pero debes aprender a vivir con una mente/corazón no contaminados.
Todo lo que hacemos, conducta, haces, tiene que ver con sus pensamientos.
Algo se refleja afuera, pero depende de lo que piensa.
Lo espiritual conduce a lo físico. Un pensamiento llevará a una acción.
De un pensamiento se pasa a una acción, que por repetición se convierte en un hábito; que a su vez, viene a ser una conducta de vida.
En un extremo decimos: yo digo/hago lo que siento. De tal forma que los pensamientos son dirigidos por los sentimientos.
Cuide su cabeza. Dios y el enemigo saben que depende de su corazón/mente. Guarda tu corazón.
Mente y corazón y tu vida estará bien. Caerás y te restablecerás.
Si tu mundo interior está mal, todo se descompondrá.
Un cerebro tiene 10,000 millones de células y 40,000 millones de interconexiones. Del 20% al 30% de las calorías que comes, son para el cerebro.
La puerta de entrada al cerebro. Son los sentidos, 1600 estímulos diarios.
Aprender a seleccionar con lo que se entra en contacto, hay vías rápidas y alternas, Las directas son a través de las palabras y de lo que vemos.
Recuerda, la palabra tiene poder y es creativa.
Forma un pensamiento y acción.
La palabra es el vehículo del pensamiento. Vigila lo que oyes.
Ante un corazón contaminado, lave su corazón y memoria.
Ya que nos lleva a no creer a ver todo mal.
Incluso, la palabra fuera de contexto, puede contaminarnos.
¿Cómo limpiarnos?
Lo hábitos crean un estilo de vida.
Vigile que entra y que se anida, lo que no convenga, corte, saque, elimine, no deje que contamine.
¿Cómo? Guardando su palabra, la palabra de Dios y la sangre de Cristo.
Prov. 4:5 Salomón: pidió sabiduría.
Recuerda, la guerra se gana dentro, ya contaminado, no caminarás bien.
… pero, por cuanto no lo pediste, te lo daré
La sabiduría es más importante.
YO determina que entra, oigo, pero yo lo determino.

Prov. 13:20 El que anda con sabios, sabio será;
Mas el que se junta con necios será quebrantado.

Prov. 9:8-9 No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca;
Corrige al sabio, y te amará. 9:9 Da al sabio, y será más sabio;

Prov. 15:31-32 El oído que escucha las amonestaciones de la vida,
Entre los sabios morará. 15:32 El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma;
Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.

Por otro lado, preocúpate y ocúpate, si eres fuente de contaminación.
Ansiedad.
Recuerda quien es tu socio, ¿Qué te hace feliz?
La felicidad eterna.
En su búsqueda te encontrarás con incontables, que buscarán desanimarte.
Si tiene paz, tiene a Dios. Alguien te la quera quitar.
Sólo busque la paz de Dios, cuídela, Él te la dio.
Si no tiene claridad, se ha contaminado.

Que Su Espíritu te limpie, su Espíritu Santo. Cubierto por la sangre de Cristo…    

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