Prédica: Deja ir a mi pueblo

Pastor Ismael Bencomo, domingo 17/Febrero/2013

Éxodo 8:20-32
8:20 Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he aquí él sale al río; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 8:21 Porque si no dejas ir a mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueblo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarán de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estén. 8:22 Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehová en medio de la tierra. 8:23 Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal. 8:24 Y Jehová lo hizo así, y vino toda clase de moscas molestísimas sobre la casa de Faraón, sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto; y la tierra fue corrompida a causa de ellas. 8:25 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra. 8:26 Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? 8:27 Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. 8:28 Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí. 8:29 Y respondió Moisés: He aquí, al salir yo de tu presencia, rogaré a Jehová que las diversas clases de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehová. 8:30 Entonces Moisés salió de la presencia de Faraón, y oró a Jehová. 8:31 Y Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés, y quitó todas aquellas moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una. 8:32 Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.

Deja ir a mi pueblo.
Plagas y moscas, que en la tierra de mi pueblo no habrá.
Para que sepas que yo soy Jehová.
Ofrecer sacrificio a Jehová camino de tres días.
En la familia suceden cosas para bien o para mal, la familia repercute en los pueblos, y las personas en las familias.

Boletín Febrero 2013

Prédica: Prosperidad de Dios: El ascenso de José


Pastor Ismael Bencomo, domingo 10/Febrero/2013

Génesis 39:1-6
39:1 Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. 39:2 Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. 39:3 Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. 39:4 Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía. 39:5 Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo. 39:6 Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia.

Próspero y bendecido a causa de José
Prosperidad, se cree es por golpe de suerte, el azar, te toco así, etc… pero no es así.
No tengo pero voy a tener, no soy pero voy a ser, no puedo pero voy a poder, … eso es ir en ascenso.
O se bendecido o maldecido.
Aguantar los problemas aunque son fuertes. Lo mal que te va es para bien.
¿Cuál fue el secreto de José? Porque fue tan bendecido, tan próspero; tuvo problemas.
De tantos problemas, tan continuos y constantes, llegamos a pensar que es para siempre, nada sale bien de problema en problema. Y empezamos a actuar mal en vez de actuar bien.

Prédica: Dando el extra


Pastor Ismael Bencomo, domingo 30/Enero/2013

Marcos 2:1-12
2:1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. 2:2 E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 2:3 Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. 2:4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. 2:5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 2:6 Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: 2:7 ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 2:8 Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? 2:9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? 2:10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): 2:11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. 2:12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.

EL paralítico bajado por el techo
Lo acostumbrado, la ley, era ojo por ojo, Mateo 5:38-42, 5:38 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 5:39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 5:40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 5:41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 5:42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

Lo normal, pero era la ley. Eran legalistas, cumplían la ley.
Pero el Señor dijo, la otra mejilla, que el que se desquite sea el otro, más aun la túnica.
Cargarlos por una milla, aún más una extra. Más que lo ordinario, extraordinario. Dando el extra.
“La locura es: seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”. Albert Einstein.
Extra: calidad, lo mejor.
La pregunta es: ¿en dónde hay que dar lo extra?

Prédica: Una familia de tantas


Pastor Ismael Bencomo, domingo 27/Enero/2013

2 Reyes 4:1-7
4:1 Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. 4:2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. 4:3 El le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. 4:4 Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. 4:5 Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. 4:6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. 4:7 Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.

El Aceite de la viuda
La familia de la viuda.
La historia anterior de la familia, trasfondo, relación y creatividad de la familia.
Donde Dios está la familia no termina en caos.
1 Trastorno doloroso, muerte.
2 Pierde el sustento.
4 Pleito familiar.
5 Pérdida de amistades
Cinco de los principales problemas más importantes, los más duros.
Viuda, sin dinero y en estado de desesperación.
¿Cómo ha sido tu pasado? Tormentoso, crítico, ¿Qué nos ha traído asediados?
Murió el esposo, pero aún temerosos de Jehová.